Ojeando el otro día el Myspace de un amigo me llamó mucho la atención el hecho de que tuviera como Heroe a su padre. Me pareció curioso y esperanzador el hecho de que un hombre a sus 27 años todavía vea a su papá como su ejemplo a seguir, como su guía espiritual, como su todo.
Conozco un poco la relación que este amigo tiene con su padre, así que no me sorprende que lo tenga en tan alta estima; que lo quiera y respete tanto.
Mi padre fue eso para mí un día. No había nada que yo creyera que no pudiera hacer o saber, no le tenía miedo a nada; me cargaba durante horas de camino por la playa sobre sus hombros y parecía no cansarse. Me mostró esta ciudad y muchos de sus recovecoa. Me llevó a la Sabana y me la hizo sentir tan grande e imponente como es. Paseamos él y yo solos como dos viejos amigos por Funza, Faca, Mosquera, Chía, Cota, Tabio y muchos otros pueblitos que me parecían gigantes y maravillosos a medida que los iba conociendo.
Sin embargo, así como a muchos les ha pasado, esa imagen en un momento de la vida se esfumó. Deje de sentir que mi padre quería saber lo que yo pensaba, que él entendía quién era yo; que el sentía mi dolor cuando me caía y me raspaba; y ya nunca estuvo más para recogerme.
Afortunadamente siempre hubo alguien más en la vida: MI MAMI.
Para un cualquier persona en su primera infancia su mamá es el todo. Los seres humanos somos capaces de reconocer a nuestra madre por su olor. Creamos lazos tan íntimos e importantes que el trato que nuestra madre nos dé será determinante en nuestras relaciones y en nuestro desempeño.
Siempre creí que mi mamá era única... y lo es. Pero entre más mujeres conozco, mientras más escucho sus historias, me doy más cuenta de que las verdaderas heroínas en esta ciudad son ellas. Las que se levantan temprano a hacer el desayuno y a alistar a los niños para ir al colegio. Las que nos cuidaron cuando teníamos fiebre y gripa después de que nos habíamos pegado una lavada tremenda o nos daba amigdalitis de chupar tanto frío después de elevar cometa. Las que sufrieron en silencio tantos desaires y desplantes de sus esposos borrachos e infieles sólo para que sus hijos no sintieran que su hogar se estaba derrumbando.
Y juzgué mucho tiempo a mi mami. Creí que no había sido lo suficientemente fuerte para seguir adelante sola. Pero las cosas ahora son diferentes.
He visto a tantas mujeres que perdieron ese título en la casa, en la cama, en la vida de sus esposos y se convirtieron en sólo madres. Tantas de ellas lloraron durante horas donde nadie pudiera oirlas para que no se dieran cuenta de que por dentro se estaban marchitando.
Ellas son quienes sacrificaron su cuerpo, su tiempo, su carrera y su vida por cada uno de sus hijos. A quienes no les quedó más remedio que aguantar y seguir adelante, porque el amor por sus niños era más fuerte y más grande que su propio dolor.
Ahora entiendo que fue fuerza y no debilidad lo que la llevó a seguir durante tantos años aguantando el martirio de mi padre. Ahora sé que ella es la verdadera heroína en mi historia.
Detrás de un gran hombre y de muchos malos hombres hay una excelente mujer; una que ha soportado cualquier clase de maltrato y todavía tiene una sonrisa, un desayuno, una palabra de aliento y mucha más fuerza para seguir apoyando a sus hijos.
Sólo puedo decir, gracias mamá... no te hace falta la tiara y el lazo para ser mi verdadera mujer maravilla.
1 comentario:
Me parece interesante y lo mejor real, ya que en la actualidad por toda esta cuestion de estar a la moda o de dedicarle mas tiempo a la novia o amigos y el gomelismo como tal, las personas se han olvidado de la importancia que tienen los padres, el amor que nosotros como hijos tambien debemos demostrales a pesar que tengamos xy cantidad de años.
Pieso que es un lindo mensaje para que en la primera oportunidad que tengamos de hablar con algunos de tus padres les demos un abrazo y les digas todo lo que los apreciamos.
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